- Especialistas recomiendan adoptar medidas diferenciadas de prevención en la costa, sierra y selva para reducir riesgos y evitar gastos inesperados ante lluvias, inundaciones o huaicos.
De acuerdo con especialistas de RIMAC, mientras que en la costa norte predominan los riesgos asociados a lluvias, inundaciones y activación de quebradas, en la sierra las familias deben prestar especial atención a huaicos, deslizamientos y caída de rocas. En la Amazonía, en cambio, las principales amenazas están relacionadas con la crecida de ríos, inundaciones y tormentas eléctricas.
Costa norte: atención a las condiciones cálidas:
En regiones como Tumbes, Piura y Lambayeque, se recomienda monitorear de cerca la evolución de las condiciones climáticas. Aunque durante el invierno no se esperan lluvias intensas generalizadas, sí podrían registrarse episodios de lluvias ligeras, temperaturas por encima de lo normal, alta humedad y variaciones térmicas.
Sierra: vigilancia ante huaicos y deslizamientos:
Las lluvias persistentes en la sierra pueden incrementar el riesgo de activación de quebradas, crecida de ríos, desbordes, huaicos y otros movimientos en masa.
‘’Aquí es clave identificar rutas seguras de evacuación, mantenerse informadas sobre alertas de las autoridades y evitar asentamientos o construcciones en zonas cercanas a quebradas o laderas inestables’’, agrega Holguín del Centro de Monitoreo de RIMAC.
Amazonía: inundaciones y aislamiento temporal: En la selva, las precipitaciones intensas suelen estar acompañadas de tormentas eléctricas, ráfagas de viento y crecidas de ríos que pueden generar inundaciones y afectar la conectividad de algunas localidades.
Ante ello, es fundamental contar con reservas básicas de agua, alimentos, medicamentos y medios de comunicación alternativos para enfrentar posibles interrupciones temporales de servicios o accesos.
¿Quiénes son más vulnerables?
Los hogares ubicados en laderas, quebradas o riberas de ríos presentan mayor exposición a eventos climáticos extremos. ‘’Además de los riesgos físicos, las familias suelen enfrentar gastos inesperados tras este tipo de eventos, como reparaciones de viviendas, reposición de electrodomésticos y muebles dañados, atención médica, o costos asociados a la interrupción de actividades laborales’’, concluye Andrea Holguín ingeniera meteoróloga del Centro de Monitoreo de RIMAC.
Las medidas que pueden marcar la diferencia
Más allá de la región donde se viva, las acciones preventivas ayudan a reducir daños materiales y proteger a las familias:
- Revisar techos, canaletas y sistemas de drenaje para evitar filtraciones.
- Mantener limpios los puntos de desfogue de agua.
- Elaborar y practicar un plan familiar de respuesta ante emergencias.
- Informarse únicamente a través de fuentes oficiales sobre la evolución del fenómeno.
- Contar con un botiquín de emergencia y números de contacto actualizados.
- Proteger documentos importantes y bienes de valor en lugares seguros.