- Piura, Tumbes, Chiclayo, Trujillo, Chimbote y Lima-Callao ya muestran señales del calentamiento. Las noches son más cálidas y el océano conserva calor hasta cientos de metros de profundidad.
¿Dónde se está sintiendo?
La costa norte concentra las mayores anomalías, con temperaturas del mar superiores a 4 °C sobre lo habitual en diversas estaciones. Esta situación alcanza zonas como Talara, Paita, Chimbote y el Callao, aunque con distinta intensidad.
¿Qué podría pasar en los próximos meses?
El calentamiento del mar significa que existe más calor y humedad disponible en la atmósfera, lo que puede favorecer la formación de lluvias si coinciden las condiciones atmosféricas necesarias. Por eso, un mar más cálido no significa que necesariamente lloverá todos los días ni permite anticipar por sí solo un evento extremo.
● Octubre: predominarían lluvias por debajo de lo normal en amplios sectores, aunque podrían presentarse episodios puntuales en la costa norte y centro.
● Noviembre a enero: aumentarían las áreas con lluvias superiores a lo habitual, principalmente en sectores de la costa norte, costa centro, la vertiente occidental y la sierra.
● Febrero y marzo: volverían a presentarse diferencias entre la costa, la sierra, el centro, oriente y sur del país.
‘’En otras palabras, el escenario no es igual para todo el Perú ni está definido para los próximos meses. Las proyecciones muestran tendencias y no permiten anticipar cuándo, dónde o con qué intensidad ocurrirá una lluvia específica’’, detalla Holguín de RIMAC.
¿Qué significa para las personas?
Para quienes viven en Piura, Tumbes, Lambayeque, La Libertad, Áncash o Lima, la señal más importante es que todavía hay tiempo para prepararse antes de los meses en los que podrían aumentar las precipitaciones.
Revisar techos, canaletas y sistemas de drenaje, identificar zonas que suelen acumular agua y tener claras las rutas hacia lugares seguros son medidas que pueden hacerse desde ahora. En zonas cercanas a ríos, quebradas o laderas, también es importante conocer los puntos de riesgo y seguir las alertas oficiales.
Para sectores como agricultura, pesca, transporte, energía y comercio, el seguimiento de estas condiciones permite anticipar posibles cambios en disponibilidad de agua, estado del mar, operaciones logísticas y exposición a lluvias.
“Las señales que estamos observando en el océano, la atmósfera y las cuencas del norte deben analizarse en conjunto y con cautela. Su coincidencia refuerza la necesidad de mantener un seguimiento cercano para anticipar escenarios y tomar decisiones oportunas durante los próximos meses”, finaliza Andrea Holguín ingeniera meteoróloga