- La investigación revela evidencias de antiguos océanos, volcanismo y deformaciones profundas preservadas en el subsuelo de Huánuco y Pasco.
Nueva información
Uno de los principales aportes del estudio es la revisión y actualización de la estratigrafía del cuadrángulo de Panao. La estratigrafía es la rama de la geología que estudia el orden y la edad de las capas de roca. Gracias a ello, fue posible reconocer unidades que abarcan desde el Neoproterozoico, hace más de 540 millones de años, hasta depósitos recientes del Cuaternario.
Entre las unidades más antiguas destacan los gneises, esquistos y anfibolitas del Complejo Metamórfico del Marañón. Estas rocas estuvieron sometidas a altas temperaturas y presiones dentro de la corteza terrestre. Su presencia ayuda a comprender cómo se formó el antiguo basamento de los Andes centrales.
El estudio también describe secuencias volcánicas del Grupo Mitu y rocas carbonatadas del Grupo Pucará, además de areniscas y lutitas vinculadas a antiguas cuencas sedimentarias amazónicas. Estas unidades conservan información sobre antiguos mares, ambientes continentales y procesos tectónicos que modelaron el relieve actual.
Otro aspecto importante es la actualización de la geología estructural del área. Los especialistas identificaron nuevas fallas, pliegues y zonas de deformación asociadas a la evolución andina. Estas estructuras permiten entender por qué ciertas montañas tienen determinadas formas y por qué algunas zonas son más propensas a movimientos de masa o fracturamientos.
Importancia
La información generada tiene aplicaciones directas para el país. Los mapas geológicos son utilizados en proyectos de ordenamiento territorial, estudios de riesgos geológicos, prospección, exploración de recursos minerales e hidrocarburíferos, así como en investigaciones relacionadas con aguas subterráneas e infraestructura.
Comprender la composición del subsuelo también ayuda a planificar mejor carreteras, centros poblados y obras públicas. Asimismo, predicen que rocas pueden ser más inestables frente a lluvias intensas o sismos, mientras que otras favorecen la acumulación de agua subterránea o la presencia de recursos minerales.
Para desarrollar esta actualización, el equipo de INGEMMET realizó dos campañas geológicas y registró más de 500 puntos de observación en campo. Además, integró información histórica de investigaciones previas realizadas por instituciones nacionales e internacionales y por empresas que desarrollaron estudios geológicos en la zona.
El resultado final comprende cuatro mapas geológicos actualizados y un boletín técnico que estará disponible para entidades públicas, universidades, gobiernos regionales, investigadores y ciudadanos interesados. Se puede encontrar la publicación en el siguiente enlace.